Claves electorales del Chile postestallido

En línea con los artículos examinados que cuestionan la validez del término “clivaje” para analizar el comportamiento electoral en Chile tras el retorno a la democracia, la evidencia examinada sugiere que las preferencias políticas posteriores al ciclo 2019-2023 se organizan menos en torno a cleavages estructurales plenamente consolidados que en torno a divisiones superpuestas, reconfiguradas y de intensidad variable.

En este sentido, más que la sustitución lineal de un clivaje por otro, lo que pareciera emerger es una estructura de conflictos en superposición, donde ejes históricos —como democracia/autoritarismo o Estado/mercado— coexisten con fracturas relativamente recientes —como establishment/anti-establishment u octubrismo/anti-octubrismo— sin cristalizar necesariamente en alineamientos sociales estables.

Esta precisión permite interpretar los resultados no como la confirmación de un nuevo clivaje dominante, sino como la evidencia de una fase de realineamiento incompleto del sistema político chileno, fuertemente influenciado por la incorporación del “votante obligado”. Con todo, el ciclo político abierto con el “Estallido Social” y el Plebiscito de 2022 reúne las condiciones para ser un marco de referencia del comportamiento electoral en el futuro.

Más que un episodio cerrado, dichos hitos tienen el potencial de reordenar las coordenadas bajo las cuales una parte significativa de la ciudadanía interpreta la política, el conflicto y las alternativas de poder. Esto dependerá de la agencia y capacidad de articulación del nuevo gobierno, los partidos políticos y de la sociedad civil.

COMPARTIR:

Síguenos