¿Quién recibe la gratuidad? Evidencia y propuestas para un mejor uso del beneficio

23 Abr 2026

La gratuidad en Educación Superior se ha consolidado como el principal instrumento de financiamiento estudiantil, con más de 600 mil beneficiarios y un gasto superior a $2 billones de pesos anuales.

La evidencia muestra desajustes persistentes en la asignación del beneficio, con cerca de 1 de cada 5 beneficiarios fuera de la población objetivo, lo que equivale a un gasto aproximado para el fisco de $373 mil millones en 2024 (pesos de 2025).

Los beneficiarios fuera de la población objetivo se caracterizan por ser naturalmente de altos ingresos, hogares más pequeños y con mayor inserción laboral que aquellos estudiantes parte de la población objetivo que reciben gratuidad. Se concentran en carreras profesionales y en la Región Metropolitana.

Estos resultados son consistentes con limitaciones que presentan los instrumentos de focalización, particularmente en la interacción entre el Registro Social de Hogares (RSH) y el Formulario Único de Acreditación Socioeconómica (FUAS).

Se propone reemplazar el esquema actual de gratuidad por una asignación continua con salida gradual del beneficio, que reduzca incentivos a la manipulación y mejore el uso de los recursos, reemplazando los actuales cortes abruptos.

Las simulaciones muestran que si mantenemos el actual beneficio para el 40% más vulnerable e implementamos un esquema de salida gradual entre percentiles 40 y 60 con un umbral mínimo de beneficio del 10% de la carrera, el gasto fiscal total en gratuidad se reduciría entre un 9,8% y 16,2%, lo que es equivalente a un ahorro entre $246
mil millones y $359 mil millones de pesos.

Complementariamente, se proponen mejoras al diseño del Registro Social de Hogares para mejorar la precisión en la focalización y reducir espacios de comportamiento estratégico. A esto se suma la importancia de revisar la duración y currículum de la oferta de carreras y su vínculo con el mercado laboral, de modo de alinear el financiamiento público con trayectorias educativas que efectivamente generen retornos para los estudiantes y conversen con las habilidades que requiere el mundo del trabajo.

Esta propuesta busca mejorar la focalización, reducir los incentivos a la manipulación de información socioeconómica y promover un uso más eficiente de los recursos públicos, manteniendo el objetivo de priorizar a los estudiantes de menores ingresos.

COMPARTIR:

Síguenos