Perspectiva de género: no perdamos el foco

20 Mar 2025

En el marco de la conmemoración del 8M, es necesario reflexionar sobre los avances y desafíos de la agenda de equidad de género. Aunque se han logrado progresos innegables en las últimas décadas,  aún persisten deudas cruciales que impiden la igualdad de derechos y oportunidades entre mujeres y hombres, limitando las trayectorias de progreso. De acuerdo a un reciente estudio de la Unab, la movilidad social de las mujeres es del 8%, frente al 16% de los hombres. 

Esta disparidad no debería sorprendernos. Las mujeres tienen mayores tasas de informalidad, desempleo y pobreza que los hombres. De hecho, el 59% de los hogares pobres por ingresos están liderados por mujeres. La principal barrera para generar ingresos es el trabajo no remunerado, lo que explica que el 35,5% de las mujeres estén fuera de la fuerza laboral. 

La alarmante caída de la tasa de natalidad se explica, en parte, por los obstáculos que enfrentan las mujeres para trabajar y ser madres. Los desafíos continúan en el ámbito de la salud, donde el 21,4% de las mujeres en Fonasa están en lista de espera, frente al 15% de los hombres. Además, el 20% de las mujeres ha sido víctima de violencia física, psicológica o sexual en el último año, y el 76% se siente insegura al caminar de noche.

Ante esta realidad, la agenda debería centrarse en resolver estas urgencias, las cuales están en línea con las principales preocupaciones ciudadanas reflejadas en las encuestas. Sin embargo, resulta alarmante ver cómo se desdibujan y banalizan instrumentos fundamentales para avanzar en estos desafíos, como la perspectiva de género en el Estado. 

En el último tiempo, se han difundido malas prácticas en la aplicación de este enfoque, como la guía para proyectos de inversión del Servicio de Evaluación Ambiental, donde abunda la falta de especificidad y los criterios abstractos. Se suman las declaraciones de la Superintentendenta del Medio Ambiente, quien no fue capaz de explicar lo que es una fiscalización con perspectiva de género. 

Esta herramienta, parte del mandato legal del Ministerio de la Mujer y Equidad de Género, busca reconocer que los problemas afectan de manera distinta a mujeres y hombres, por lo que se requieren soluciones diferenciadas. El uso adecuado es fundamental, por ejemplo, para la atención en salud, donde mujeres y hombres, ante la misma enfermedad, tienen síntomas y tratamientos distintos. También para la planificación urbana, garantizando espacios iluminados, que generen confianza y que sean libres de violencia, o al diseñar políticas de empleo, considerando los desafíos de cuidados de las mujeres. 

En un contexto internacional donde la agenda de equidad de género está bajo amenaza, es crucial utilizar correctamente las herramientas disponibles para así avanzar en las reales urgencias que enfrentan las mujeres. 

Esta columna se publicó en La Segunda.

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