Investigador de Horizontal, Juan José Obach: "Necesitamos un nuevo estatuto administrativo que premie el mérito"

12 Jun 2026

«Si alguien piensa que solo reduciendo o fusionando ministerios se va a modernizar el Estado, está equivocado. Sirve, pero no es suficiente», dice de entrada el investigador de Horizontal, Juan José Obach.

El ingeniero -exdirector del centro de estudios- celebra que en la Cuenta Pública el Presidente Kast anunciara la fusión de Interior con la Segegob y que convocaría a una comisión experta para proponer una «nueva arquitectura» del Estado, pero advierte que se debe hacer pronto.

Detalla que al regreso de la democracia, con Patricio Aylwin, había 18 ministerios y que hoy tenemos 25 (en los países OCDE el promedio es 19). Y asegura que «nuestro Estado no tiene la capacidad para coordinar 25 ministerios. Reducir los ministerios permitirá tener un Estado más ágil y eficiente, pero no resuelve los problemas estructurales de gestión del Estado».

-¿Y cómo se resuelven?

-Hay otras medidas, como la reforma al empleo público. Esa es la más relevante. Si no eres capaz de gestionar bien a los funcionarios públicos, es muy difícil mejorar los servicios que entregan los servicios públicos. Y para eso necesitamos un nuevo estatuto administrativo que premie el mérito, con evaluaciones reales de desempeño y que separe a los funcionarios de carrera de los asesores de cada gobierno de turno. Hay consenso transversal de que necesitamos un nuevo estatuto administrativo, pero ningún gobierno está dispuesto a pagar los costos políticos.

-El diagnóstico está hecho desde hace varias administraciones.

-Así es. Tenemos un régimen contractual que es una camisa de fuerza, con tres tipos de contrato: planta, contratas y honorarios. Eso hace muy difícil generar una progresión de la carrera funcionaria para que los buenos funcionarios tomen más responsabilidades y los que no cumplen su labor puedan salir del Estado. Mientras no tengamos eso, cualquier agenda de modernización va a quedar trunca.

-Hacerlo requiere decisión política porque es impopular, ¿le ve viabilidad en esta administración? -Impulsar una agenda de este tipo debe hacerse en los primeros meses y este Gobierno se la ha jugado por otras reformas, como el plan de reactivación. Además, le tocó lidiar con la crisis de las bencinas. Veo cada vez más pequeña la ventana para impulsar una agenda de este tipo.

-¿No hay agua en la piscina entonces? -Reformas complejas como un cambio al estatuto administrativo requieren más muñeca política que ir al choque o hacer anuncios vociferantes.

«Falta decisión, voluntad y manejo político»

-¿Y este gobierno tiene muñeca política suficiente para eso?

-Está por verse. Lo claro es que ya pasamos un punto de inflexión y debemos hacer cambios. La misma Contraloría y los Tribunales de Justicia han tenido que pronunciarse sobre el régimen de contrata, por ejemplo, porque ni los gobiernos ni los parlamentos anteriores han legislado sobre el tema. El diagnóstico está hace mucho. Lo que falta es decisión, voluntad y manejo político.

-¿No hay un tema ideológico detrás? ¿La pugna de un Estado más grande o más pequeño?

-Hay mucha desconfianza en esta agenda y eso la tiene trabada. Por ejemplo, la izquierda cree que la derecha solo quiere minimizar el tamaño del Estado, y al revés. Quedarnos en esa trinchera no ayuda a resolver un problema real: que no hay una carrera funcionaria y que no podemos medir el desempeño de los funcionarios públicos. La responsabilidad es de la clase política, liderada por el gobierno de turno, para generar un clima propicio para hacer cambios.

-Pero hay cuestionamiento al creciente número de funcionarios públicos… se habló de «parásitos», de «grasa» del Estado.

-No comparto esos adjetivos, no le hacen bien a esta discusión que es compleja. Obviamente es un problema que los asesores de gobierno no estén limitados, o no tener una carrera funcionaria independiente de los gobiernos de turno. Puede haber casos en que el Estado ha sido instrumentalizado, pero el principal problema es de mala gestión. Una agenda en esta materia debiera trascender varios gobiernos y hay que partir ya con el principal cuello de botella; un estatuto administrativo anacrónico.

 Fusionar servicios

 -¿Hay claridad de cuánto ahorro en plata significa fusionar ministerios o servicios?

-No vas a tener muchos ahorros fiscales por esta vía, porque lo que se ahorra principalmente es el sueldo del ministro, asesores y funciones de soporte. Por ejemplo, miremos la potencial fusión de Segegob e Interior. En la subsecretaría Segegob trabajan 600 funcionarios y en la de Interior 476. De todos estos funcionarios, un 32% (190) cumple funciones de soporte, es decir, departamentos como el de Administración y Finanzas o Jurídica, donde eventualmente podría haber eficiencias. El mayor aporte es de coordinación política y agilidad, no de ahorro fiscal.

-Así como se pueden fusionar ministerios ¿se podría hacer con algunos servicios? -Claro, porque hay servicios que hoy están duplicados. Por ejemplo, podríamos fusionar Fosis con Sercotec. ¿Por qué tenemos Prodemu y un Servicio Nacional de la Mujer? La DGA y la DOH. La subsecretaría de Relaciones Internacionales, ProChile e Imagen País. Ahí es evidente cómo el Estado ha crecido de manera inorgánica.

-¿Es realista pensar en cambios al estatuto administrativo en medio del clima político en que estamos? -Cualquier reforma estructural se vuelve más compleja si el clima político está polarizado. Lo vimos en pensiones, donde nos costó 15 años avanzar. Obviamente este clima político no ayuda, pero no por eso el gobierno debe renunciar a esta agenda, sobre todo porque es funcional a sus prioridades: seguridad, reactivación económica y reconstrucción.

-¿La Ley de Reconstrucción es suficiente?

-Va en la dirección correcta, pero no es suficiente. En lo relacionado a tramitación ambiental podemos pensar en medidas mucho más ambiciosas, que entreguen más certezas y agilicen más los plazos. Y el punto más débil es que debe reducir los riesgos fiscales, porque el proyecto tiene costos fiscales ciertos con ingresos futuros inciertos. Ahora bien, el problema fiscal que tenemos es estructural, ya que estamos gastando más de lo que ingresa al Estado.

Esta entrevista se publicó en La Segunda. 

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