Acuerdos sobre absolutos
Abraham Lincoln, hoy, sería considerado un racista. El progresista de O’Higgins, que se enfrentó a la Corona y prohibió las peleas de gallos, en nuestros tiempos sin duda sería un déspota. La revolucionaria Iglesia Católica, dos mil años después es un bastión machista que trata a las mujeres como fieles de segunda. En los años 90, no tener acceso a luz, alcantarillado y agua potable era sinónimo de pobreza, mientras 30 años después discutimos si Internet es un derecho fundamental. Tomás Sánchez