Picanear el mercado

Es curioso cómo muchos se incomodan cuando la Fiscalía Nacional Económica (FNE) se pronuncia, a pesar de actuar en defensa de todos, y de los valores del libre mercado que tanto defendemos. Cuando ponen en manifiesto las faltas de figuras conocidas, muchos miran para el lado, con un dejo de reclamo. “Para qué se mete”, se escucha por los pasillos. En cualquier otro credo, todos saldrían a celebrar y darle espaldarazos al pastor por hacer bien su pega. Acá, sin embargo, pareciera que más de uno tiene vocación de pecador. Se golpea el pecho predicando mercado, esperando pasar piola por el lado, cuando la verdad es que debería estar pidiendo a gritos que avivaran sus ideales.

Las recientes acusaciones de la FNE por infracciones a la prohibición de interlocking horizontal, están dando que hablar con dos casos. En uno las empresas en cuestión son Consorcio y Larraín Vial, y en el otro Banco de Chile, Consorcio y Falabella. En ambos casos, la defensa esgrime es que las empresas no son competidores directos, sino que hay una diferencia relevante entre holdings y filiales. Siendo franco, no sé si será ingenuidad, whishful thinking o algo peor, el hecho de defenderse en base a un tecnicismo leguleyo – el tan manoseado “es legal” – en una situación donde se vulnera el espíritu de la ley. Es menester de todo director de holding estar al tanto de la estrategia y actividades de sus filiales. En caso de que no lo esté, o que la filial no entregue esa información a la matriz, el problema es otro. Por último, un poco de decoro, caballeros. La señora del Cesar no sólo debe serlo, sino que también parecerlo. No era necesario preguntarle a los abogados, simplemente había que elegir otro director.

Esta situación viene precedida sobre el informe de la FNE sobre cuan competitiva (o no) es la industria de distribución del gas: ningún acusado. Es simplemente un informe sobre un mercado con tres grandes jugadores, sin muchos cambios en la participación de mercado y bastante concentración a lo largo de la cadena. Nuevamente, casi no vimos defensores del mercado aplaudiendo de pie. Asumiendo lo mejor de las empresas incumbentes, acá no estamos para defenderlos a ellos, sino que para estimular el mercado, para proponer continuamente mecanismos que fomenten la competencia. Si en eso creemos, deberíamos recibir con gusto las propuestas de la FNE.

Como las ligas deportivas en Estados Unidos, ellas picanean su mercado en forma sistemática. Tienen claro que la competencia es fundamental para el bien común, y por lo mismo, existen protocolos para continuamente hacer la liga más competitiva, restringiendo presupuestos y priorizando la selección de nuevas promesas a los equipos con peor rendimiento, entre otras políticas. Hinchas y dueños de franquicias celebran de pie un buen campeonato, porque saben que una liga con dos o tres equipos dominantes no atrae a los mejores jugadores.

En tiempos donde las bondades del mercado son cuestionadas, y se sufre un costo de vida al alza, sólo más competencia mostrará las bondades de mejores precios, productividad y servicio, asociadas a este hermoso sistema. De lo contrario, no nos quedará otra que los pasos de Israel, que para defender su mercado tuvo que intervenir con ganas, prohibiendo que grupos económicos participaran simultáneamente en el sector real y el financiero.

Que no se nos olvide que, para defender las virtudes de las empresas y el mercado, debemos exigir que en forma constante se introduzcan nuevas normas combatan la concentración y aviven la competencia. Aplaudamos el rol de la FNE.

Tomás Sánchez.
Colaborador Asociado de Horizontal.

*Publicada en el Diario Financiero.

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