Lo que espera al próximo presidente

Para muchos esta elección significa votar entre Guatepeor y Guatemala. Entre un pinocho camaleón que reconoció, no mucho tiempo, su incapacidad para asumir la Presidencia, y un dinosaurio conservador y poco innovador que genera mucha resistencia. ¿Debiéramos suicidarnos si gana Boric? No, en absoluto. Hasta puede ser mejor. Veamos por qué.

Cualquiera de los dos tendrá que enfrentar una muy mala situación económica. Déficit fiscal, alta inflación y probable recesión técnica. Sería de esperar que un gobierno de Kast asuma estos desafíos con sensatez y racionalidad, pero ello tendría un costo, en el corto plazo, frente a la opinión pública, mientras que Boric probablemente siga por la senda del déficit populista, lo cual podría beneficiarlo en el corto plazo, pero perjudicarlo hacia el fin de su mandato. Lo cierto es que ninguno podrá satisfacer las expectativas del pueblo en materia de pensiones, trabajo y salud.

Cualquiera de los dos tendrá que enfrentar delincuencia y violencia. En el caso de Kast, sería de esperar que aplique la ley con vigor, pero difícilmente pueda cumplir con su promesa de mano dura porque, ante cualquier muerte en una manifestación, el mundo entero se le va a ir encima. En el caso de Boric también tendremos violencia y delincuencia, no solo por su falta de vocación para aplicar la ley, sino porque su gran aliado, el PC, es un maestro provocando revueltas, especialmente si llega a distanciarse del gobierno de Boric.

En definitiva, ambos enfrentan un escenario muy difícil en el cual es altamente probable que terminen trasquilados, incluso peor de lo que termina Piñera. Teniendo en cuenta los movimientos pendulares y la insatisfacción con el gobierno saliente, si ganara Boric sería lógico esperar que en cuatro años más asuma un Presidente de centro-derecha o centro-izquierda capaz de llevarnos de vuelta a la senda del progreso y la racionalidad. Si ganara Kast, sería lógico esperar que en cuatro años más tengamos como Presidente a Boric o Jadue, más encima apoyados por un Parlamento con mayor composición de izquierda. Y ahí sí que se pueden desatar las tormentas revolucionarias, similares a las que tenemos en la actual convención constituyente.

Para muchos, el principal riesgo de que asuma Boric es que, una vez en el poder, se aperne para siempre, tal como ocurrió en Venezuela y otros lugares donde el PC manda. Ese riesgo existe, pero creo que las situaciones no son comparables. En Venezuela, y en Cuba, asumieron miembros del ejército con mentalidad dictatorial. Por sus volteretas, es difícil creerle a Boric, pero nada indica que sea un potencial dictador. Más encima, no tiene las armas para respaldar un camino dictatorial, enfrenta un parlamento bien balanceado, y un pueblo que no quiere comunismo ni dictaduras, sino progreso con equidad y justicia.

Por último, está el tema de la constituyente. Si ganara Boric, aumentan las chances de que la convención continúe por la senda de la refundación e infantilismo. Lo cual es bastante bueno, pues aumentan las chances de que el pueblo rechace, en el plebiscito de salida, ese mamarracho en el cual están trabajando.

En definitiva, es altamente probable que si gana Kast tengamos cuatro años malos, seguidos por cuatro años espantosos. En ese sentido, prefiero un fin con susto, que un susto sin fin.

Gabriel Berczely.
Director de Horizontal.

*Publicada en El Líbero.

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