“Hasta aquí vamos bien”, decía el capitán del Titanic

Kast llegó donde llegó porque Sichel se autodestruyó en el camino, y no por sus creencias conservadoras, su defensa de la obra del gobierno militar o su plan económico. Todos aquellos que no compartimos su conservadurismo lo terminamos votando por su credibilidad, como persona, para imponer la ley y la justicia frente al caos imperante. En otras palabras, Sichel comenzó a teñirse de blando y poco asertivo para contener a una izquierda radicalizada y desbocada.

Para la segunda vuelta, Kast ya tiene los votos de la derecha dura y de todos aquellos que, estando muy lejos de algunas de sus convicciones, simplemente descartamos la alternativa peruana, esta es, llevar a la presidencia a un títere, incapaz e inmaduro, del Partido Comunista. Pero con esos votos no va a ganar la segunda vuelta. Ni tampoco lo hará si concentra su discurso en temas económicos tales como modelo, crecimiento, inversión extranjera, tasa de ahorro, impuesto a las empresas o solidez fiscal. Eso solo le importa a la élite económica y empresarial.

Por el contrario, su discurso tiene que orientarse a la solución, ahora y no en treinta años más, de los problemas que gatillaron el descontento social, tales como salud, vivienda, pensiones, delincuencia y desigualdad. Tiene que ser una épica que sintonice con aquellos que hacen cola en salud, que se jubilan con pensiones paupérrimas, sufren la injusticia ante la delincuencia y el narcotráfico, o que buscan trabajo y seguridad en un ambiente de democracia y paz, pero también de mayor equidad social.

Los economistas argumentarán que sin crecimiento no hay recursos, y con los elevados impuestos actuales no habrá crecimiento. Son argumentos muy válidos, económicamente hablando, pero con ese discurso no van a ganar la batalla, porque para la Sra. Juana y el Sr. Pedro, bajar impuestos suena a beneficiar a empresarios en desmedro de sus necesidades sociales. Kast y su equipo debieran tener absoluta claridad que el crecimiento y el modelo económico a ser aplicado no son un fin en sí mismo, sino el medio para resolver los problemas antes mencionados. La épica tiene que orientarse a resolver los problemas del 80% de la sociedad. Cómo se hace no es parte de la épica, sino de la discusión técnica, que a pocos le importa.

Por lo demás, no todas las soluciones requieren grandes inyecciones adicionales de plata. Por ejemplo, en materia de vivienda, en Horizontal elaboramos un documento (Vivienda Social en Chile, Berczely & Ábalos, septiembre 2021) en el cual presentamos 19 propuestas tendientes a aumentar el suelo edificable y bajar su costo relativo, bajar el costo de la construcción, simplificar y abaratar la tramitología, aumentar la oferta de viviendas sociales y facilitar el acceso a la misma. Esas propuestas permitirían resolver el déficit habitacional, que afecta al 32% de los hogares chilenos, en 5 o 7 años, y no en 30, sin tener que inyectar ingentes recursos adicionales.

En materia de pensiones, Horizontal hizo propuestas concretas para resolver este drama que afecta a todos los que se jubilan. Entre ellas, establecer una pensión mínima mensual en torno a los 200 mil pesos, destinar 1% del IVA a la cuenta de ahorro individual de cada cotizante en función de su consumo y hasta un máximo de 20.000 pesos mensuales, aportando el estado un monto espejo en el caso de los deciles de menores ingresos. Aumentar gradualmente la tasa de imposición, relacionar la edad de jubilación a la expectativa de vida, aumentar el seguro de cesantía para que cubra el pago de imposiciones y crear una AFP estatal para aquellos que desconfían del sector privado.

Mucho se habla de disminuir la evasión, pero nada se habla de la delación compensada remunerada para tales fines. Más que diseñar estructuras tendientes a combatir la evasión, bastaría que todo aquel que denuncie una evasión fiscal, o una colusión o un fraude al fisco, reciba una compensación monetaria por hacerlo, relacionada con el monto de la multa aplicada. Ello se hace en otros países, con un gran éxito, pues no hay mejor combate para este tipo de acciones que el miedo a ser denunciado por cualquier “insider” que sepa lo que está ocurriendo y que pueda beneficiarse con la denuncia.

El otro ángulo del discurso de Kast, también en tono de épica, es el relacionado con el destino que tendría Chile si asume un presidente inepto e inmaduro, que está a la izquierda del Partido Comunista. Encontrar frases y memes adecuados debiera ser un verdadero juego de niños para el mundo creativo, porque Boric y Jadue simplemente las han entregado en bandeja de plata. Kast no puede entrar a un debate, o responder a periodistas, como un tierno, sonriente y rubiecito boyscout que prefiere no mencionar a su contrincante. Si lo hace va a perder por paliza. Tampoco se trata de agresividad verbal, sino simplemente de sacarle la piel de oveja al lobo Boric.

Con respecto a los votantes de Parisi, ojalá no termine sacándose fotos con ese controvertido personaje, pues pulverizaría su credibilidad y consistencia. Simplemente debiera incluir en su épica aquellos temas que movilizan a los votantes de Parisi y que son consistentes con su programa de gobierno.

Desde el punto de vista valórico, Kast debiera sepultar cualquier acción potencial relacionada con sus creencias, dejando en claro que no piensa revertir nada de lo hecho hasta la fecha. No solamente son temas irrelevantes para la sociedad actual, sino que además espantan a cualquier votante en duda. De la misma manera que no queremos ser gobernados por el Partido Comunista, tampoco queremos ser gobernados por un inquisidor como Torquemada.

Si comparamos las propuestas de esta columna con lo hecho -o no hecho-  por JAK desde la primera vuelta, tendríamos que recalcarle el título de esta columna: “Hasta aquí vamos bien”, decía el capitán del Titanic.

Gabriel Berczely.
Director de Horizontal

*Publicada en El Líbero.

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