El voto de María Luisa Brahm a favor del aborto en tres causales y el llamado de Harald Beyer a abrirse a la agenda valórica han alentado a algunas a sincerar su apoyo a otros temas.

No están coordinadas, pero que las hay, las hay.

Tampoco están en una misma trinchera partidaria, pero gran parte está confluyendo en el equipo programático de Sebastián Piñera.

Son intelectuales, profesionales y académicas que, a veces, sintonizan con políticas como Lily Pérez, Cecilia Pérez, Marcela Sabat o Karla Rubilar, pero no necesariamente se sienten representadas por ellas.

Sin embargo, la mayoría coincide en un diagnóstico: la centroderecha debe jugarse por las libertades y los derechos individuales, aunque no sean del gusto de la élite conservadora. De ahí que uno de los próximos desafíos, según dicen algunas, es que esta mirada se vea reflejada en el programa presidencial del ex Mandatario.

Desde distintas tribunas, como universidades, el Centro de Estudios Públicos (CEP), Horizontal (el think tank de Evópoli) o Comunidad Mujer (donde conviven con políticas, profesionales y empresarias de otras corrientes de
pensamiento) han procurado visibilizar sus posturas.

Los derechos humanos, la problemática indígena, la protección de la infancia, la pobreza y el respeto a las minorías sexuales son algunos temas que las motivan políticamente.

Aunque hay matices y diferencias entre ellas respecto de cómo abordar el aborto y la misma agenda de género.

A algunas, por ejemplo, no les gusta el subsidio masculino, como la Ley de Cuotas, y prefieren competir en igualdad de condiciones con los hombres.

Otras, en cambio, apoyan las políticas de participación femenina.

La abogada Loreto Silva (RN), quien fue subsecretaria y ministra de Obras Públicas, dice sentirse identificada con el liberalismo “en el sentido de que ojalá Estado lo menos posible y que sean las personas las que generen los
cambios”. “Sin embargo, en relación al tema de género, creo que vamos muy lento. Todavía vivimos en un ambiente muy machista”, explica Silva, quien además es parte del directorio de Comunidad Mujer.

Hay otras que tienen matices. “Hombres y mujeres deben ser tratados por  igual”, dice la abogada Lorena Recabarren, directora de Horizontal, quien apoya la participación femenina, pero a través de incentivos y capacitación.

“En general, no soy muy de separar por sexo las cosas. Aquí lo que une transversalmente a distintas personas, hombres y mujeres, es el deseo deampliar la cancha, cambiar la reglas del juego, cosas que se miraron dentro
de la derecha con una sola óptica”, agrega Recabarren, consultada sobre si cree necesario que las “mujeres liberales” confluyan en un grupo común.

Estatismo sexual

También liberal se declara la historiadora de Evópoli Valentina Verbal, quien tampoco cree necesario que exista un grupo de “mujeres liberales”. Sin embargo, sí cree que “los liberales de centro derecha debieran estar más coordinados, publicar libros, hacer más seminarios”. “Los sectores conservadores de la derecha lo están, tienen un trabajo coordinado”, dice.

Incluso, Verbal cree que la derecha debe “despercudirse” del concepto de liberalismo acotado a lo económico. Con ese mensaje, ella publicó el 13 de septiembre pasado la columna “Estatismo sexual en la derecha”, haciendo frente a otro pensador del sector, Hugo Eduardo Herrera, a quien acusó de no entender los términos del actual debate.

“Los fines del individuo son supremos. O sea, no puede ser liberal en lo económico y estatista en lo moral. El problema de la derecha es que es como estatista en lo sexual, quiere que se establezca un tipo de familia, de sexualidad…”, explica.

Matrimonio igualitario

Uno de los temas donde las visiones de mujeres liberales coinciden es su apertura a la agenda de diversidad sexual.
“Queda por defender el matrimonio igualitario, la adopción y la ley de identidad de género, que es un tema mucho más invisibilizado”, agrega Verbal.

Loreto Silva también cree que “es importante respaldar a todas las personas que quieran tener un compromiso afectivo y de familia”. “No tengo reparos en eso. Quién soy yo para decir que esto está mal”, añade.

Esta visión también ha permeado a la UDI, donde al menos tres diputados se han declarado partidarios de legislar.
El voto de María Luisa

No obstante, la ex ministra de OO.PP. no es partidaria del aborto. “Uno se va a hacer una ecografía y ve que hay vida. Entiendo la situación. Pero es una solución dramática a un problema dramático. Entiendo que la sociedad pueda avanzar en legislación, pero no entiendo que haya una celebración como la que hubo en La Moneda, porque hay una desgracia detrás de todo esto”.

A diferencia de ella, Valentina Verbal y Lorena Recabarren respaldan la nueva ley que permite el aborto en tres causales.

Y a pesar de que ese punto genera controversia entre los y las liberales, fue el tema que alentó a algunos y algunas a levantar la voz en la centroderecha.

Un hito de esta ofensiva liberal fue el voto de la abogada y ministra del tribunal Constitucional María Luisa Brahm, que dio la mayoría, el 21 de
agosto, a favor del proyecto de Gobierno sobre aborto.

Varias intelectuales trabajaron con ella y se declaran discípulas de Brahm, quien se formó, a su vez, con el fallecido ex embajador Pedro Daza,
abogado, masón y liberal.

Brahm dirigió el Instituto Libertad, ligado a RN, y fue jefa de asesores en el Segundo Piso en el gobierno de Piñera.

Ella representaba el alma liberal dentro de la administración piñerista, mientras que el entonces ministro secretario general de la Presidencia, Cristián Larroulet, era el custodio del flanco conservador.

De hecho, en esa época, Brahm redactó, junto a la también abogada Fernanda Garcés (una de sus discípulas junto a Lorena Recabarren) el
proyecto de Acuerdo de Vida en Pareja, que fue prometido por Piñera en la campaña y recogía una iniciativa similar del senador Andrés Allamand (RN).

“La bolita de nieve”

A juicio de la investigadora del CEP Isabel Aninat —quien hoy trabaja con Harald Beyer y también estuvo en el Segundo Piso con Brahm—, “la
centroderecha debiera rescatar y valorar la diversidad de su electorado”. “Ello no se ha visto, por ejemplo, en la votación parlamentaria en temas como el aborto, donde sí hay más matices en la población”, añade.

En eso coincide Lorena Recabarren. “Cuando María Luisa Brahm va y marca su voto, cuando sale Harald a hablar, se empieza a generar una primera
bolita de nieve que hay que empezar a tratar de coordinar”, reflexiona la jurista.

“El CEP y nosotros en Horizontal hemos movido un poco la aguja, empujando a otras personas a que digan ‘sí, pienso lo mismo'”, agrega Recabarren, quien tras la primaria se integró al equipo programático de Piñera.

Publicación en La Segunda
Lorena Recabarren
Lorena RecabarrenDirectora Ejecutiva
Abogada y PhD en Ciencias Políticas